La luz del sol se mete entre las rendijas de las cortinas del ventanal de la habitacón de Raven, iluminando las sábanas desordenadas. El aire esta lleno de feromonas alfas y omegas.
Raven tardó unos segundos en abrir los ojos. Sentía el cuerpo pesado, los músculos entumecidos, el corazón latiendo con calma, como si su cuerpo aún no comprendiera del todo que el día había comenzado.
El calor que lo envolvía provenía del cuerpo a su lado.
Giró lentamente la cabeza y lo vio.
Maelik dormía profundam