Esa noche, después del incidente del cigarrillo y el baño, Maelik llevó a Raven a casa. Lo dejó descansar y se fue a su casa.
El subió directo a su propio despacho dentro de la mansión Vanross. Quería revisar unos documentos… pero no lograba concentrarse.
Su mente volvía una y otra vez a la imagen de Raven temblando, pálido, vomitando.
"Debe estar muy agotado" pensaba
Estaba tan absorto que no notó la presencia de nadie hasta que escuchó golpes suaves en la puerta.
—¿Puedo pasar, hermano? —la vo