El día comenzó como cualquier otro en Vanross Technologies, aunque para mí nunca había nada “como cualquier otro día”. Llevaba totro mes trabajando junto a Maelik, pero aun así cada mañana me enfrentaba al mismo vértigo: la sensación de que, a cada paso, el suelo podía abrirse y devorarme. Mi escritorio estaba lleno de pequeños regalos cada maldito dia, en mi casa ya no me cabian mas cajas de regalos — plumas elegantes, relojes de todos los materiales mas caros del mundo, ropas de las mejores c