El silencio de la oficina de Alejandro resultaba casi opresivo mientras Mariana ordenaba los documentos que él le había pedido preparar para la reunión de la tarde. Llevaba días sintiendo una extraña tensión entre ellos, como si algo invisible pero tangible se hubiera instalado en su relación. Las miradas furtivas, los roces casuales que antes encendían su piel, ahora parecían cargados de un significado que no lograba descifrar.
Alejandro había salido a una reunión de emergencia, dejándola sola