El archivo estaba ahí, entre sus manos. Mariana lo sostenía como si fuera una bomba a punto de estallar. Había pasado tres días buscando respuestas, llamando a contactos de la empresa, revisando documentos antiguos y siguiendo el rastro de transacciones que parecían no tener sentido. Hasta ahora.
La oficina de Alejandro permanecía vacía mientras él asistía a una reunión con inversionistas extranjeros. Mariana había aprovechado ese momento para entrar, no como su esposa ni como su secretaria, si