María se tensó de inmediato. «Esa desgraciada, ya fue con el cuento», bramó en su mente. Trató de mantener la calma, pero la amenaza en las palabras de Mikhail no se la ponía fácil.
—Lo dije porque tu madre me comentó que lo hacías para aliviar tu dolor —soltó, intentando mantener la compostura. No sabía si Mikhail había descubierto todo. Mikhail se enfureció aún más; no podía creer que su madre lo estuviera perjudicando de esa manera. —No sabía si se refería a los analgésicos fuertes que usas.