Ya en la consulta médica, María se sentó frente al doctor con el corazón en la garganta. La espera la estaba consumiendo, pero lo que vino después fue aún peor.
—Señora, lamento decirle que el bebé presenta una deformidad grave… —el médico hablaba con cautela, como si cada palabra fuera un cuchillo afilado.
María sintió cómo todo su mundo se desmoronaba de golpe, pero su reacción fue furia y negación.
—¡Ya han pasado 37 semanas y ahora es cuando me dicen esto! —exclamó María, rompiendo en una r