Después de la cena, en la que Anna había estado inquieta, se fue a la habitación sin decir una palabra más.
El silencio de Mikhail la atormentaba. Él no le había mencionado nada sobre su reunión con Mark, y eso solo incrementaba su ansiedad.
Sintiendo que necesitaba calmarse, decidió tomar una ducha.
—¿Ahora qué se trae Mikhail? —murmuraba para sí misma mientras el agua caliente intentaba, sin éxito, relajarla.
Odiaba cuando él se tragaba las cosas, cuando la dejaba en la oscuridad.
—¿Será q