Tres días después, la atmósfera en casa era alegre y llena de expectativas. Anna, Lucas y Tatiana se movían con rapidez, arreglando los últimos detalles para dar la bienvenida a Svetlana, quien por fin salía del hospital tras una larga recuperación.
—¡Mamá, mis manos brillan como la decoración! —exclamó Lucas, agitando sus manitas llenas de purpurina con una risa inocente. Sus ojos brillaban con la misma emoción que reflejaban las luces colgadas alrededor de la casa.
Anna rió suavemente al ver