Horas más tarde:
Luego de visitar a su suegra, quien se encontraba mucho mejor, Anna caminaba por los pasillos del hospital con la cabeza en alto, pero sentía el peso de las miradas a su espalda. Pues el rumor de su supuesta relación incestuosa con Mikhail se había propagado como un veneno por todas partes. Las risitas y los murmullos que antes intentaba ignorar ahora parecían asfixiarla.
Entró en la oficina de Mikhail con el corazón acelerado, pegándose a la puerta mientras sus dedos temblaba