Al día siguiente de la confrontación con Alexey, Anna salió apresurada de la sala de emergencias, sudando bajo la presión de un caso complicado. Había pasado toda la mañana intentando concentrarse, pero las miradas y murmullos a su alrededor la estaban desgastando. El rumor había llegado demasiado lejos.
Al girar hacia el pasillo, dos enfermeras se detuvieron en seco, susurrando entre ellas mientras la observaban.
—Ahí va la "hermanita". ¿Cómo será tener el favor del jefe, eh? — le dijo una en