Capítulo 72: El Peso de la Corona
El mármol negro del cuarto de baño estaba helado bajo las plantas de sus pies descalzos, pero el frío que le recorría la espina dorsal no tenía nada que ver con la temperatura de la mansión Pierce.
Alexandra estaba sentada en el borde de la inmensa bañera de porcelana, con las manos entrelazadas sobre su regazo con tanta fuerza que los nudillos se le habían vuelto traslúcidos. Frente a ella, sobre la encimera de cuarzo, descansaba un pequeño objeto de plástico