Capítulo 42: Cenizas y Coronas
(Perspectiva de Alexandra)
El penthouse ya no se sentía como una fortaleza de cristal y acero frío. Mientras las puertas del ascensor privado se abrían, me di cuenta de que, por primera vez, se sentía como un hogar.
Habían pasado tres semanas desde que desperté en aquel hospital. Mi cuerpo aún recordaba el impacto, una punzada sorda en el hombro y las costillas que me obligaba a moverme con cuidado, pero estaba viva. Y, sobre todo, estaba libre de las sombras que