[Alexandra]
Dos años después
La sala de juntas del piso noventa de la Torre Navarro estaba sumida en un silencio tan denso que casi se podía cortar con un abrecartas de plata. A través de las paredes de cristal que iban del suelo al techo, el horizonte de Manhattan se extendía bajo nosotros, un mar de rascacielos iluminados por el sol de las tres de la tarde.
Pero nadie en la gigantesca mesa de caoba maciza estaba mirando la vista.
Todas las miradas, cargadas de una mezcla de terror y fascinaci