Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido de la cremallera de la maleta de cuero rasgó el silencio sepulcral del amanecer. Era un sonido áspero, definitivo, el ruido de una mujer que intentaba desesperadamente arrancar sus raíces de la tierra envenenada antes de que la necrosis la consumiera por completo.
Alexandra no había dormido. Después de dejar a Caleb de rodillas entre los cristales y las pruebas de su propia masacre, se había encerrado en una de las inmensas suites de







