Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio de hielo duró exactamente cuarenta y ocho horas. Cuarenta y ocho horas en las que Caleb Pierce, el hombre que acababa de limpiar su imperio con sangre y someter a la junta directiva más despiadada de Wall Street, se desmoronó pedazo a pedazo en el interior de su propia mansión.
No había ido a la Torre Pierce. Había cancelado todas sus reuniones. Vagaba por los pasillos de Westchester como un león enjaulado, enloquecido por la







