Mundo ficciónIniciar sesiónPerspectiva: Caleb
El sobre era de un papel grueso, color crema, sin remitente. Había superado tres filtros de seguridad y los escáneres de toxinas antes de que Marcus lo depositara sobre mi escritorio de caoba.
—Llegó por correo certificado, señor. A la dirección de la empresa pantalla que usamos para el fideicomiso de Alexander —dijo Marcus, su mandíbula tensa.
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