Mundo de ficçãoIniciar sessãoLUIGI:
Mi hermano, saliendo de su trance, se acercó a la cama de Celia y tomó su mano con ternura.
—Sí, estoy lista —respondió ella, mirando a Alonso con adoración—. Gracias por todo, Luigi. No sé qué habríamos hecho sin ti. Mientras observaba la escena, no pude evitar pensar en los desafíos que aún nos esperaban. Las risas y la camaradería eran un recordatorio de lo que estábamos luchando por proteger, aunque en nuestro mundo, la felicidad siempre tenía un precio.






