Mundo ficciónIniciar sesiónCELIA:
La realidad comenzó a filtrarse lentamente, como rayos de sol atravesando una densa niebla. Sentí el calor del cuerpo de Alonso, su respiración agitada contra mi piel. Mis ojos se abrieron poco a poco, adaptándose a la penumbra del refugio donde todos me miraban aterrados. El rostro preocupado de mi Alonso fue lo primero que vi, sus ojos oscuros llenos de amor y angustia.
—Estás a salvo, mi amor —susurró Alonso, acariciando mi mejilla con ternura—. Solo fue una pesadilla.






