Mundo de ficçãoIniciar sessãoGIOVANNI:
Además, que en verdad Celeste era una hermosa mujer, y estábamos algo escasos de ellas en nuestros clubes para divertirnos viendo cómo eran torturadas sexualmente. Una práctica que no ejercía, pero que disfrutaba observar. Levanté la mesa hasta colocarla de pie delante de nosotros. Nos sentamos y cruzamos las piernas, mientras encendía un tabaco, mi rostro se iluminó por la llama que parecía danzar con un brillo siniestro.
Aspiré profundamente mi tabaco, deja






