159. TERRIBLE VERDAD
LUCERO:
Sin esperar a que respondiera, sentí la necesidad de abrirle mi corazón y contarle la historia de mi vida, si es que a eso se le podía llamar vida. No podía dejar que eliminaran a toda mi familia comprendiendo que mamá en sus momentos de lucidez me había dicho la verdad. No podía estar equivocada esta vez. Miré a papá que me observaba fijamente y anhelante.
—Mamá fue violada por Agustino Balarte, y siempre me dijo que yo era fruto de ese abuso, no tuya, a pesar de que me parezco a t