Mundo ficciónIniciar sesiónMiré mi computadora, consumida por el ardiente deseo de descubrir la identidad del hombre que lograba hacerme estallar de placer con cada encuentro. Él había despertado en mi ser virginal un torbellino de emociones y sensaciones desconocidas, que ahora se estaban convirtiendo en mi adicción. Era, sin duda, mi desconocido complaciente que ahora llenaba mi ser y mi mente.
Sin embargo, la presencia de tantos guardias esta mañana no dejaba de inquietarme. La forma en que s






