El teléfono vibró sobre mi escritorio, interrumpiendo mi concentración. Llevaba toda la mañana revisando contratos para la fusión que Alexander había propuesto con una empresa tecnológica emergente. Suspiré, estirando los brazos por encima de mi cabeza antes de tomar el móvil.
Un número desconocido. Fruncí el ceño mientras abría el mensaje.
*"No confíes en Alexander Blackwell. No es quien dice ser. Tiene planes para ti y para la empresa que no imaginas. Aléjate mientras puedas."*
Mi corazón se