Te llevaré a las estrellas.
La noche de bodas de esos dos herederos había sido fuego puro, las marcas que Dominic dejó en el cuerpo de su mujer, lo confirmaban.
A media mañana la bella señora Lombardi abrió los ojos, el hambre la había despertado, solo que no encontró a su esposo en la cama.
Ella se vistió un albornoz y salió de la habitación a buscarlo. Lo encontró en el despacho bebiendo un café y trabajando en su computadora personal.
— Dominic, ¿Estás trabajando en nuestro primer día de casados? — Kei se cruz