La pasión de la noche de bodas.
A Dominic se le crisparon los cabellos al escuchar a su esposa decirle que le estaba doliendo la pierna, con eso no debían ser negligentes. El joven CEO se preocupó enseguida.
— ¡No puede ser, sabía que no debías esforzarte demasiado, ahora tenemos que llamar al doctor para llevarte al hospital! — El CEO encaminó sus pasos de nuevo de regreso a la casa.
— ¿A dónde creés que vas? ¡Vuelve aquí Dominic, no voy a ir al hospital en mi noche de bodas!
— Tenemos que llamar al médico si, o si,