Primera cita. Alexandro y Fernanda.
Fernanda sonrió por las palabras ocurrentes del apuesto trillizo. Él le abrió la puerta como todo un caballero, y le abrochó el cinturón de seguridad.
Fernando aspiró el perfume del atractivo CEO ruso. No podía negar que era el sueño hecho realidad de cualquier chica. Un hombre exitoso, de buena familia, y heredero de una enorme fortuna, pero sobre todo un caballero.
— Entonces los domingos no trabajas, ¿Eh? Es bueno que te tomes un día libre. — Fernanda comenzaba la conversación. Más si