Fin....
Hubo un silencio en la habitación, fue el padre del bebé quien habló.
— Kei, ¿Nombraste a nuestro hijo sin tomarme en cuenta? Pensé que lo haríamos juntos.
— Yo dí a luz a este bebé, a mí me dolió lo indecible, ni siquiera me puedo mover, ¿Y me vas a decir que no puedo nombrar a mi hijo? — Kei estaba con un erizo enfadado.
— No es cariño, es solo que pensé que tal vez le pondríamos mi nombre, después de todo es mi primogénito.
— Lo nombraremos Sergey, como mi padre, dame ese gusto,