Tan extraordinario como su abuelo.
Poco después de llegar al hospital, Gisel vió que su padre, su hermano y él mismo Angelo llegaban también.
— !Ustedes me siguieron hasta aquí! ¿Pero por qué? !Ya habíamos terminado de hablar en la villa!
— Yo vengo a decirte que no estoy de acuerdo con que interrumpas el embarazo. Sé que la situación se ve complicada, pero... No hay nada que una Rossi no pueda solucionar.
— No me quieras convencer, papá, ya he tomado una decisión. No es un buen momento para mí para ser madre. Además tu