Ella es mía.
El aire en la sala de estar era denso. Rafael quería fulminar con la mirada a su amigo. Había abrazado a su hermosa Emma estando semi desnuda, su respiración parecía la de un león enfurecido.
— Rafael, ¿Qué significa esto? — Alexander movía las manos haciendo una señal de pregunta a su amigo en susurros. Estaba por voltear a señalar a la bella pelirroja cuando...
— No voltees a verla subiendo las escaleras o te saco los ojos Alexander. — Rafael respondía con los dientes apretados.
— No