Declaración de amor.
Los gemelos Lombardi ya se habían marchado, necesitaban darse una ducha e ir a trabajar a la compañía, tenían citas importantes que no podían cancelar.
Isadora se había quedado platicando con Alexander, ella sabía que debía irse pero le costaba alejarse de él, y él por su parte no la quería dejar ir.
— Isadora, debes ir a descansar, has pasado toda la noche en vela, no quiero que te vayas a enfermar.
— Tú también estás igual de desvelado que yo. ¿No piensas ir a dormir a tu villa una