No todo está perdido.
El CEO Lombardi no iba a ponerse del lado de sus demonios hijos, él no iba a despertar el enojo de su esposa contra él. Encaminó sus pasos hacia ella para ir juntos a casa. Todo el camino hacia la villa ella lloró en sus brazos, lo que hizo sentir mal al hombre.
— Ahora si hicieron enfadar a mamá, nunca la había visto tan furiosa, es que ustedes no tienen límites, uno tiene a Kei en cama lastimada, y el otro la ha seducido. Tendrán suerte si papá no los deshereda está vez.
En otra parte