Danos tu bendición, papá...
La noche llegó, los Ivanov llegaban a la villa Lombardi, Sergey vestía en un traje oscuro, un fino reloj y zapatos de cuero. El imponente ruso aunque maduro, seguía siendo muy atractivo.
La hermosa Isabella, como siempre con porte de reina envuelta en un vestido de diseñador pero discreto, su elegancia y belleza resaltaban por si mismas.
El prometido es el que estaba un poco nervioso, y no era para menos, estaba seguro que a su suegro no le haría nada de gracia la idea de que su hija me