CAPÍTULO 81. Hombre tierno.
Narrador.
Después de haber firmado dicho poder al abogado, Irina sintió que su día había sido extremadamente largo. Cuando llegó a la casa con Orlando y vio que aún le faltaba subir la escalera para llegar a la habitación, expulsó todo el aire por la boca, creando un sonido como el que hacía su yegua Mariposa, y sintió tristeza al pensar que ya no la podría tener.
—Podrías bajar la habitación... siento que está lejos —dijo, y Orlando la cargó de sorpresa, olvidando su condición.
—Vas a provocar