CAPÍTULO 50. Entre víboras y miserias.
Al día siguiente:
Irina, por su parte, estaba un poco más animada, pues con ayuda de María habían conseguido el dinero para ir al hospital y se estaban preparando para hacerlo cuando la puerta fue tocada.
—Ve, niña, que casi termino —le pidió María mientras se arreglaba. Ambas dormían en una misma habitación porque María temía que Randon le hiciera daño a Irina si la dejaba en el antiguo aposento de su hija.
Irina estaba sonriendo cuando abrió la puerta y, gradualmente, su sonrisa se borró. Su