CAPÍTULO 51. Ni el infierno es tan cruel.
Irina sintió que no valía la pena vivir, ya no tenía fuerza para luchar, pues no pudo poner mucha resistencia contra Miguel cuando la sacó de casa de María. Estaba sentada a su lado con la mirada perdida en la nada, mientras se decía a sí misma que es una desdichada, que no importa cuánto se aleje o quiera escapar del infierno, siempre el demonio irá en su búsqueda y la encontrará para arrastrarla a las hogueras más ardientes.
Sintió que era feliz, a pesar de que no tenía nada, y a la vez lo te