Capítulo 90. La dueña del escenario.
Maximiliano Delacroix
José Luciano se volvió hacia mí, la sonrisa tensa y la voz empapada de una falsa cortesía que a todos engañaba menos a mí.
—Vamos, Maximiliano. Espero que sepas disculpar la estupidez de Adrián —dijo, como si con esa frase pudiera borrar el espectáculo de hace un minuto, como si pretendiera congraciarse conmigo delante de sus invitados.
Por dentro herví. La bilis me subió a la garganta como un incendio, pidiéndome que lo pusiera en su sitio allí mismo.
Pero la mano de Amy,