Capítulo 61. Nunca antes.
Maximiliano Delacroix
Con esa decisión tomada, dejé de contar sus respiraciones y me dejé llevar solo por la música silenciosa de su cuerpo junto al mío. Ella dormía como si el mundo fuera un lugar seguro. No lo era. Pero aquí, conmigo, lo parecía. Y esa mentira dulce era suficiente para mantenerla tranquila.
Me incliné hacia ella, incapaz de resistir la tentación de besarle la frente. Era un gesto absurdo, impropio de mí, pero lo hice igual. Sentí la tibieza de su piel bajo mis labios, y un es