Capítulo 60. Sonrisa en la penumbra
Maximiliano Delacroix
El silencio de la habitación me envolvía como una sábana pesada. Afuera, la ciudad apenas murmuraba, un ruido lejano de motores y viento que no tenía cabida aquí, donde todo se reducía a un solo punto: ella.
Amy dormía a mi lado, con la respiración acompasada y un mechón rebelde pegado a su mejilla. Yo debería estar durmiendo también, agotado después de la vorágine de la noche, pero mis ojos se negaban a cerrarse.
El sueño era imposible cuando tenía frente a mí el espectá