Capítulo 325. El regreso de Adrián.
Adrián Soler.
El golpe seco de las ruedas del avión contra la pista del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles fue la música más hermosa que había escuchado en sesenta días.
Mientras el gigante de metal frenaba y los motores rugían en reversa, sentí que una presión que había estado aplastándome el pecho durante dos meses empezaba a disiparse.
Londres había sido frío, gris y solitario, a pesar de las luces de los sets de filmación y las cenas con productores. Pero Los Ángeles… Los Ángeles, con su cielo azul insultante y su tráfico infernal, era mi hogar. No porque aquí estuviera la industria del cine, sino porque aquí estaban ellos.
Me ajusté el cinturón de seguridad mientras el avión carreteaba hacia la puerta de desembarque. Miré por la ventanilla. El sol de California lo bañaba todo en oro.
—Señor Soler, espero que haya disfrutado el vuelo —me dijo la azafata de primera clase con una sonrisa ensayada mientras recogía mi copa vacía.
—Ha sido perfecto, gracias —respondí, aunque la ve