Capítulo 316. Una visita.
Luciana Velasco
La puerta se cerró detrás de mí.
No con violencia.
No con ruido exagerado.
Se cerró como se cierran las cosas que ya no dependen de ti.
El sonido metálico no me sacudió el cuerpo, pero sí algo más profundo: la certeza de que ese umbral no tenía marcha atrás. No era Santa Águeda. No era el infierno que había visto. Era otro. Más pulcro. Más silencioso. Aunque desconocido.
Avancé empujada por la inercia de la silla de ruedas. No me resistí. Ya no tenía sentido resistirse a nada qu