Capítulo 315. El lugar donde no esperaba ir.
Luciana Velasco
Los días en el hospital no pasan. Se amontonan.
Uno encima del otro, idénticos, grises, con el mismo olor a desinfectante y la misma rutina de dolor controlado. Cambios de vendajes. Analgésicos. Silencios largos. Miradas que se apartan demasiado rápido, como si observarme de frente fuera una forma de culpa compartida.
Aprendí a medir el tiempo por el ardor.
Cuando ardía más, sabía que algo estaba sanando mal. Cuando ardía menos, entendía que el cuerpo se estaba resignando.
Nunca