Capítulo 317. Eres el puente.
Luciana Velasco
La palabra visita nunca había pesado tanto.
No porque esperara a alguien, sino precisamente, por lo contrario: porque no tenía a nadie.
Ya había visto a mi madre y, fuera de ella, no tenía a nadie, porque mi hermano estaba preso y con Max ya había hablado.
No tenía aliados. Ni amigos que no hubieran huido cuando mi apellido dejó de abrir puertas.
Así que cuando la voz sonó desde el pasillo, seca, impersonal, sentí algo parecido a una descarga fría recorrerme la espalda.
—Velasc