Capítulo 198. Te debo una.
Maximiliano Delacroix
El despertador no llegó a sonar.
El sol de la mañana se filtraba por las cortinas cuando abrí los ojos.
Amy ya no estaba en la cama, pero su lado seguía tibio.
Sobre la mesa de noche, una taza de café y una nota.
*“Haz lo que sabes hacer. No cedas, no expliques, no te justifiques. Solo sé tú. Voy al estudio a grabar el próximo disco. Llevo a Mía. Te amo.”
Sonreí sin querer.
Amy tenía razón, no había peor error que dar explicaciones a quienes no las merecen.
Me vestí con un