Capítulo 155. El amor verdadero no se olvida.
Adrián Soler
Cuando las luces se apagaron, por primera vez en años, sentí miedo.
No el miedo del escenario, ni el miedo al fracaso… sino ese miedo profundo que te da cuando sabes que estás a punto de enfrentarte a lo que fuiste y a todo lo que dejaste atrás.
El telón comenzó a levantarse, y el murmullo del público se transformó en un silencio expectante.
Podía oír el zumbido leve de los focos, el roce de las butacas, los suspiros de la gente.
Y entonces la vi.
Amy.
Apareció en el centro del esc