Capítulo 156. Redención silenciosa.
Adrián Soler.
El teatro comenzó a vaciarse poco a poco, como un corazón que se desangra en silencio después de una gran emoción.
Los aplausos se fueron apagando, el murmullo de la gente se mezcló con risas y pasos que resonaban en los pasillos.
Pero yo seguía ahí, quieto, con la mirada fija en el escenario oscuro.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que Amy se despidió del público. Podrían haber sido minutos, o una vida entera. Solo sabía que no quería moverme, porque sentía que si lo ha