Mundo de ficçãoIniciar sessãoMAXIMILIAN FERRERO
El aire en el estudio se sentía diferente esa mañana. El café tenía un aroma menos amargo y la luz del sol que se filtraba por los ventanales blindados ya no me recordaba a los barrotes de una celda. Había pasado la noche trabajando junto a Victoria, o más bien, habitando el mismo espacio de una forma que se sentía extrañamente… natural. Sus palabras sobre su familia y su vulnerabilidad ante mi madre seguían resonando en mi cabeza como una frecuencia







