VICTORIA VALOIS
Subí las escaleras de piedra desde el sótano sintiendo un hormigueo eléctrico en la piel. El sabor de Maximilian todavía estaba en mis labios, y la sensación de su fuerza contenida cuando me aferró por la cintura permanecía grabada en mi cuerpo. Había estado tan cerca de tenerlo por completo... pero la interrupción de Marcus, aunque molesta, era necesaria. En mi mundo, el deseo nunca puede nublar la vigilancia, y si el Fiscal Robert llamaba a esta hora de la tarde, era porque el