—Margaret está muerta por tu culpa —susurró Ethan, su voz baja pero cargada de veneno—. Nunca voy a perdonarte.
Marcia rompió en llanto, su cuerpo sacudido por sollozos silenciosos mientras Marcus intentaba, en vano, calmarla.
El silencio en la habitación era opresivo, solo roto por los sollozos de Marcia. Marcus la apretó con más fuerza, deseando que las palabras de Ethan no hubieran sido tan crueles. Pero sabía que el dolor de perder a Margaret había roto algo dentro de él, algo que tal vez nunca volvería a ser lo mismo.
—No lo entiendes… —murmuró Ethan—. Ella era todo para mí.
—¡Ya basta! —Gritó Marcia, limpiándose las lágrimas con furia—. ¿De verdad crees que eres el único que ha perdido? Deja de pensar solo en ti. Hay dos personas que se están desmoronando más que tú, ¿lo entiendes? ¡Son sus padres! Su madre la llevó en su vientre, la sintió crecer dentro de ella, y su padre… su padre siempre fue el más orgulloso de ella. Ya perdieron a Duncan por las malditas drogas, ¿has pensad