Las semanas que siguieron fueron raras. No de una manera mala, sino de esa manera en que las cosas nuevas siempre son raras al principio, cuando todavía no saben bien qué forma tomar.
Carol volvió a la universidad. Se presentó el lunes siguiente con las ojeras de quien ha vivido demasiado en muy poco tiempo, entregó las tareas atrasadas con una carta médica que Alonso había redactado él mismo, y se sentó en el primer banco como si fuera la primera vez. Nadie supo nada de lo que había pasado. Nad