La reunión de la junta directiva del hospital duró tres horas. Alonso salió con dolor de cabeza y la certeza de que el mundo empresarial estaba diseñado para agotar a las personas decentes. Había un inversor nuevo, un hombre llamado Gerardo Fuentes que llevaba meses comprando participaciones y que en la reunión de ese lunes había dejado caer, casi sin querer, que tenía información sobre "ciertas irregularidades en el proceso de selección del proyecto del ala Torres".
Alonso supo en ese momento q